Popeye y la marihuana

Publicado el : 21/03/2011 23:57:40
Categorías : El Rincón de Growshop Woman Rss feed

Popeye y la marihuana

Cuentan ciertas leyendas urbanas que lo que Popeye consumía no eran espinacas, sino marihuana. Dana Larsen, un activista canadiense que está a favor de la legalización del cannabis, escribió en una revista, que durante los años 1920 y 30, en los que Popeye fue creado, la palabra "espinacas" era el sobrenombre en clave para denominar a la marihuana.

Un ejemplo de este uso es la canción "The Spinach Song", grabada por el grupo de jazz Julia Lee and Her Boyfriends, que tocaba esta canción en clubes en los que se consumía cannabis a semejanza de los actuales coffe shops holandeses. En 1934, una de las tiras del cómic de Popeye,  hace referencia a que éste alimenta a unos mineros con "ciertas" hierbas psicoactivas. Curiosamente, durante los años 60, Popeye no tan sólo come espinacas, sino que además las aspira o  fuma a través de su pipa de caña de azucar. En esa misma época, Popeye tuvo un perro al que llamaba "Birdseed" (semilla para pájaros), fácil alusión a los cañamones con los que se alimentaba a las aves antes de que se prohibiera el cultivo en Estados Unidos.

Otras razones por las que se justifica que Popeye consumía marihuana son que en algunos capítulos se ve al personaje cultivando su propio huerto, el cual tiene realmente un aspecto muy parecido al de un jardín de cannabis o porque en algunas ocasiones aparece acarreando un paquete de "pura espinaca boliviana", según reza la etiqueta del envoltorio. Curiosamente, su creador, Elzie Segar, firmaba algunas de sus tiras cómicas con el dibujo de un cigarrillo, dicen las buenas lenguas que haciendo alusión a su apellido que fonéticamente suena igual que "cigar" (cigarrillo). Todo ello es curioso, pero no extraño, ya que a lo largo de la historia hay múltiples ejemplos de cómo el hombre ha sabido camuflar mensajes subliminales de algo que no se puede decir abiertamente, pero sin embargo es claro para quien sabe de que va el tema. En estos casos, valga el refrán de "A buen entendedor, con pocas palabras, basta".  

Share